jueves, 22 de octubre de 2026

SÉQUITO DE BUFONES

 

20-10-2026

 SÉQUITO DE BUFONES 

Llevan en su placa un nombre, que los distingue y enroca,

creen que son respetables, que, a ellos, lo cruel no les toca,

cultivan corazón de roca. Son grumete, que se cree capitán.

Todos irán a parar, al mismo lugar sin nombre,

donde nadie sabe dónde, no quieren ver que allí irán.

 

También todos pagarán, una a una sus maldades,

alto precio a mezquindades, que injustamente ejecutaron:

a los buenos se cargaron, conservando a más malos.

Da igual señora o señor, del sumiso, al más alto cargo,

no sirvieron para algo, más que para figurar,

subidos en su talud, para quebrar la salud,

de quien, con destreza, amó hasta el fin su trabajo.

 

Quiero levantar mi voz: clavar certera una estaca,

para erradicar cual Drácula, en medio del corazón.

Una estaca por cada año, que robó a su juventud,

cachetero, más arriba del testuz, al cornudo de dos patas.

 

Al que levantó su imperio, maltratando, presumiendo de jornal,

le deseo tanto mal, como el mal que nos ha hecho,

no encuentre amor, y en su lecho, jamás pueda descansar,

si no ha de rectificar, en público sus manejos.

 

Cuando todos por igual, salgan por la misma puerta,

donde infringieron el mal, creían que iban a heredar:

heredaron una mierda.

 

A toda su descendencia, les deseo tanta grama,

como el mal que ellos derraman,

por que sepan lo que duele, que a tu hijo hagan llorar.

Ineptos y lameculos, panda de seres inmundos,

que, alto precio han de pagar.

 

A quien inventó el destino, de los incautos nacidos:

pudo haber sido persona, al construir un imperio,

más, me sale un improperio, al rimar nombre que entona,

que él, tan mal, luego entonó.

 

Pues rimando con corona, el torpe se creyó rey,

con séquito de bufones, sin gracia, ni propia voluntad,

ejecutaron las órdenes, por propio ego, e indignidad,

se apoyaron en el aire, para evitar, su irrevocable final.

 

Convertidos por su rey, en marionetas de trapo;  

en corte de lameculos, haciendo fluir los bulos,

que extienden como verdades.

Viendo crecer sus caudales, ocultando la verdad.

Sin mirar que todos ellos, por idéntica puerta saldrán.

Con la nuca entre las piernas, para ocultar su delirio.

 

Mientras, a quienes vejaron, victoriosos mostrarán,

Karma y destino enhebrados, tejerán vientos templados,

atrayendo el bien, en ramas, de salud y libertad,

los que, en ríos, vertieron lágrimas, que hoy son, de felicidad.

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