Mostrando entradas con la etiqueta EXCURSIONES. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EXCURSIONES. Mostrar todas las entradas

viernes, 18 de agosto de 2023

PAMPLONA: SUEÑOS EN BLANCO Y ROJO

 

14-08-2023

PAMPLONA: SUEÑOS EN BLANCO Y ROJO

Fajín rojo en la cintura, rojo al cuello el pañolico.

Rojo que envolvió mi sueño. Blanco que ya está cumplido.

Nadie entiende mis razones, ni que me entiendan persigo,

No es una afición oculta, mi sueño es lo perseguido.

Vivir lo que tantos años, viví soñando vivirlo.

Magia que la realidad, superó lo prometido.

 

Una Pamplona que luce, blanco y rojo en infinito.

Pisé tu suelo, tus calles envolvieron mi destino.

Sonido y grito de espanto, 6 toros 6 ¡¡Qué bonito!!

Un balcón en Estafeta: también fue un sueño cumplido.

 

Callar, quiero darme cuenta si es verdad, sueño o latido,

De un corazón Castellano soñando un sueño prohibido.

 

Calles cuajadas de gente, borrachos de sueño y vino.

Borrachos de fiesta y música, borrachos de fiesta y ruido.

No preguntes qué vivieron, confundieron diversión con extravío.

Corazones de alegría, horas, días, noches… frío.

Qué pena esa juventud ¡¡cuántos momentos perdidos!!

Su diversión es beber y beber genera olvido.

 

Qué alegría de otros mozos, cuanta pasión, miedo, alivio.

Miedo que llegan los toros, alivio: ¡¡No me han cogido!!

Tras el encierro, vuelan otra vez hasta el principio,

Van a ver cuál fue la suerte que corrieron sus amigos.

 

Abrazos, lágrimas, juntos… juntos van al almuercico.

Esperando al día siguiente correr desde el mismo sitio.

Una afición, un legado, pasan padres a sus hijos.

Pasión corriendo el encierro, pasión, vida, muerte, olvido.

Churros en la Mañueta, peñas, tascas, bares, encierrillo.

Txautxigorri o “Arrastrau”, juro que casi es lo mismo.

 

Tarde en la plaza de toros, merienda, fiesta al sol, toreros, brillo.

Brillo en los trajes de luces, faena, toreros, ritos.

Hordas de gente bailando, al mismo son, al mismo ritmo.

Calles de la vieja Iruña, de blanco y rojo el vestido.

 

Fiesta en locura de voces, bandas, canciones, gritos

Todos a una en Pamplona: blanco y rojo, miedo… alivio.

San Fermín pasea Pamplona tendiendo su capotico.

Evitó que los morlacos mezclados con el gentío,

Hubiera mayor desgracia, con esos cuernos tan finos.

 


Jotas, procesión, encierros… gigantes Kilikis, Cabezudos y Zaldikos.

Ya suena el ¡Pobre de mí! Cuenta atrás, vuela cada pájaro a su nido.

Atrás quedan los cohetes, fuego, luz, estruendo, ruido.

Se acabaron Sanfermines, mi sueño por fin cumplido.

Sueño que acabó en Pamplona al quitarme el pañolico.

Sueño que soñé soñando y viví soñando vivirlo.

 


Para quienes la estáis esperando: tranquilos, también llegará la crónica. Sólo os pido un poquito más de paciencia

martes, 5 de julio de 2011

PAELLA DE LA ASOCIACIÓN “MUJERES DE ALAEJOS” A LA NUEVA FUENTE DE “EL CAÑO”


03-07-2011
PAELLA DE LA ASOCIACIÓN “MUJERES DE ALAEJOS” A LA NUEVA FUENTE DE “EL CAÑO”

Un guirigay de mujeres
Van “Al Caño” en romería
Han dejado sus deberes para pasar un buen día.

La asociación que lideran
De mujeres hacendosas
Lavan, friegan, limpian, cosen… Son las mejores esposas.

Y se saben divertir, Dejar la casa limpita
Y al marido en la cocina, preparada la comida.

Y si marido no había
Vienen de igual ilusión
A pasar un día de fiesta en agradable reunión.

Platos, cubiertos, y vasos,
Manteles, servilletas y para el café tacitas
Que se note bien que somos, amas de casa exquisitas.

Todo cuidado al detalle,
hielos y el agua fresquita,
y hasta tinto de verano pa pasar bien la comida,
café  pastas y melones como postre degustamos
luego licores y juegos los que también nos llevaron.

Comimos bien animadas
Viendo desde el merendero
Los picos y las veletas de las torres de Alaejos.

Después, con la andorga llena
Le dimos un gran aplauso A Laura, la cocinera
Que con esmero y con arte, elaboró la paella.
Tras el café y los licores
Bingo parchís y barajas
Que en estas tardes de asueto, no hay que recoger la casa.

Hubo momento de bailes, de canciones castellanas
de chistes y regocijo, de sobremesa parlada
que no siempre disponemos de tiempo para lograrla.

Gracias organización por tal lujo de detalles
Comida, vajilla, postres…
De todo hubo, excepto un wáter
Que aunque seamos muy finas
Y el destape no aguantamos
Buscamos cualquier rescoldo
En cuanto que nos meamos
Y como el campo es tan amplio
Y hay tanto árbol frondoso
Tras cualquier retama alta
Soltamos lo que es estorbo.

Y dejamos el lugar, sin un papel ni una lata
Todo bien recogidito;
No por ser amas de casa que por limpias nos tenemos
que de chicas aprendimos a cuidar bien nuestro pueblo.

Tras la tarde de alegría, otra vez vuelta al hogar
A seguir con la tarea, cualquier cosa excepto holgar
Que aprendimos mil  tareas, limpiar, coser y fregar
A escribir o pintar cuadros, hacer punto o a bordar
Cada una a lo que guste, porque en esto del gustar
en cuestión de preferencias, nadie debe de opinar
pues todas sabemos bien, buscar la felicidad
y aunque las mujeres seguimos sin parar de trabajar
encontramos días como hoy, para poder disfrutar
en compañía de amigas, (unas menos y otras más)
con armonía y respeto, convivencia y hermandad.

Ojala pronto tengamos algo para celebrar:
Una comida, un evento, bonito de recordar
si la asociación de mujeres tiene a bien organizar
otra reunión atrayente, en tan hermoso lugar:
“El Caño”, querida fuente, que acaban de restaurar.

miércoles, 7 de julio de 2010

HOTEL CASA VITORIO EN “EL PITO”

No fue olvido ni pereza
pero tengo la cabeza liada en tantos pensares
que aunque sea con mil pesares
hoy por fin y con destreza
relataré con fiereza lo que ocurrió en otros lares.

Fuimos a tierra asturiana en una corta excursión
felices de buena gana, muy cerca de Cudillero.
Quien lo buscó fue certero por el hotel que eligió
en un pueblo muy bonito, conocido por “El Pito”
arriba de una montaña.
Nuestro hotel “Casa Vitorio”, donde la vista no engaña
con un amplio dormitorio, baño y un jardín chiquito.
El entorno confortable con piscina y barbacoa
y la dueña una señora muy cariñosa y amable
que nos trató como amigos, no gentes itinerantes
que diríamos adiós, mucho más pronto que tarde.

Todo el tiempo la señora, sonriente y encantadora
junto a sus hijos y esposo,
además de su cariño nos ofrecieron gustosos
todo lo que precisamos y en verdad nos encontramos
como en casa de un amigo.

A la mañana siguiente, tras sueño reparador
bajamos al comedor a tomar el desayuno
fue sirviendo el anfitrión junto a su mujer amada
y a Cecilia embarazada, la dueña de hotel Vitorio
sin decir ni una palabra le hizo un obsequio afectuoso
colocándole en la espalda
bien tejida, y primorosa, una chaqueta preciosa
para su hijita esperada.

Un ¡Ohh! sonoro y alegre se escuchó en el comedor
por aquel detalle hermoso,
que mi nieta lucirá y le haremos muchas fotos
que recibirá enseguida la dueña de Hotel Vitorio.
Fue agradecido el detalle, por sus abuelos, sus padres
y por todo el personal, al sentirnos muy cuidados,
con tanta amabilidad
que volver a Hotel Vitorio no será casualidad
y a fe que a quien me pregunte lo voy a recomendar.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

EXCURSIÓN TORCIDA A LAS TUERCES

13-Abril-2008

Ha sido un invierno seco, el vivido en esta España,
que el ozono ha dado caña y mil toques de atención
para que la población no emita gases a esgalla,
pues al fin de esta batalla jamás habrá un vencedor.

Ahora yo no veo justo que al clima le diera el gusto
de revelarse el domingo pa estropear la excursión
que, cargada de ilusión y en el punto de reunión,
emprendimos todos juntos.

El tiempo, de siempre loco, ahora está para ingresar
entre flores y arbolitos para tratar de curar,
en clínica de reposo, esta enfermedad mental,
pues no dejó nada adverso por descargar, ¡madre mía!:
lluvia, nieve, ¡hasta granizo! , vientos fuertes, ¡Vaya día!
maldito tiempo tan loco, loca climatología.

Los ciclistas se perdieron, se extravió un senderista,
Gerardo al volar sin alas, se golpeó una costilla;
el románico sin verlo, pues las visitas previstas
no recorrimos del todo, también por culpa del clima,
con tal de no abandonar el tan cómodo autocar;
sin mirar la ruta entera, dimos la ruta por vista.

A la hora de comer no encontramos acomodo
pues a tomar por el ano en restaurante Ticiano
nos mandó, de malos modos, una antipática chica
que, con mala educación, nos llamó maleducados.
A dios pongo por testigo que con cultura exquisita
comenzó nuestra visita y muy mal fuimos tratados.

Nunca al dicho restaurante, único en aquel paraje
volveré; ni recomiendo, a nadie más que se pase
por semejante antro infesto, pues aunque estaba bien puesto
limpio y decorao muy chulo, juro aquí que no es un bulo
que nos mandó a “hacer del cuerpo”.

Solos en la fría calle, por mesa asfalto mojado;
los manteles bien rellenos de fiambreras y de trastos
sacados de las neveras, y en mitad de degustarlo
la lluvia cayó insolente en zupión tan fuertemente
que nos hizo levantarnos y correr como conejos
caladitos y asustados.

Fuimos a buscar posada, como la virgen de parto
y en vez de encontrar pesebre una escuela nos prestaron
dos vecinos de este pueblo, donde tuvo a bien dejarnos
el autocar un ratillo, hasta que volvió a buscarnos.
Encarni, una gran persona, vecina de Villallano
a quien desde aquí le ofrezco lo que fuere de su agrado,
cuando visite Alaejos el favor será pagado
y con creces, buena amiga, que tu gesto no olvidamos.

Presta buscaste al alcalde por procurarnos cobijo,
dejaste tu casa abierta, y en vez de servir la mesa
a tu esposo o a tus hijos, bajo la lluvia importuna
corriste a abrir el local, que nos ibais a prestar
sin pedir fianza alguna.

Nuevamente los manteles pusimos sobre las mesas.
Terminamos de comer sin premura ni atragantos.
Para postre arroz con leche que Tere había preparado.

Después de dulce tan rico,
hicimos la sobremesa a la puerta de aquel sitio,
pues lucía un sol hermoso, pero al rato fue horroroso
cuando dio en caer granizo que llenó el pueblo de puchas,
las mismas que nos llevamos en los pies hasta el vehículo,
que a una hora más de las tres nos buscó para llevarnos
a otro lugar muy bonito.

Un páramo, un mirador, una cueva… ¡un aire frío!
Una niebla que ocultó las vistas que eran de infarto.
El cielo, que ya estaba harto de guardar el oro líquido,
soltó su negrura inmensa en tormenta de granizo.

Si aún parece pequeña la mala suerte, al momento,
pintó un paisaje de cuento, una postal navideña,
pues la nieve tan hermosa cayó de forma copiosa
antes de emprender regreso.

Terminó el infausto viaje que hicimos con ilusión,
pensando que la excursión iba a quitarnos el tedio
que se nos pega en invierno largo como una condena;
y a todos nos daba pena que fuera en esa ocasión
cuando el cielo decidiera descargar su mal humor.

Mas no culpo a mis amigos, que organizan con esmero
lugares y eventos nuevos con ánimo de agradar
y a la hora de trabajar jamás conocen pereza,
ni piensan que un temporal propio de días de invierno
convirtiera en un infierno empeñado en fastidiar
un día para gozar en plena naturaleza.

Pues si el tiempo salió malo, nunca se pudo evitar,
ni tampoco era posible cambiar el viaje de fecha,
porque el clima con encono y la terca capa de ozono
quisiera aguarnos la fiesta.
Si quieres leer la crónica en prosa, pincha aquí

martes, 2 de diciembre de 2008

EXCURSIÓN A ASTURIAS


28 Y 29 DE JUNIO-2008

Este año me ha dado el punto de escribir en prosa y verso
lo que aconteció, y es esto que te explico en un minuto.

Suerte de mi redacción que, después de una excursión
con elogios sea acogida, leída con atención,
publicada en la revista, del club al que pertenezco,
pues aunque no soy bicista gusto en andar entre amigos,
compartiendo chanza y risas y excursiones por España
con el club Cicloturista.

Cuando junio agonizaba, aún sin crisis ni penurias,
lleno el autocar llevaba alaejanos hacia Asturias.
Un pelotón muy escueto, pues tan sólo dos ciclistas
rodaron bajando un puerto para gozar la visita
muy instructiva y bonita a la sidrería El Gaitero.

No hicimos en solitario la visita que relato,
pues coincidió otro autocar que al mismo tiempo llegó,
cargado de religiosas de esta Pucela que amamos,
y juntos en armonía el lugar nos fue mostrado,
aunque una fue un poco brusca no haciendo honor a su hábito
al pretender en la fila colarse para ir comprando,
y dijo con malos modos a otra que estaba pagando
que se pusiera tras ella, que su compra era pesada
y la estaban esperando.

La alaejana dijo tranquila: “la misma prisa llevamos,
también me encuentro cargada y antes que usted he llegado”
y la monja, sin recato, la llamó maleducada.
Juzgue quien lea el relato si fue actitud acertada,
quién de las dos fue educada y quién soberbia o alzada.
Si el hábito no hace al monje, así una monja agobiada,
que compró sidra y licores, abusó de sus honores
demostrando mucha cara.

Continuamos viaje sin dar relevancia al hecho
olvidando el incidente sin importancia ocurrido,
llegando a playa Rodiles, como teníamos previsto,
y, no sin dificultad, el autocar halló un sitio
donde poder aparcar y dejarnos bien tranquilos,
en un bonito lugar, con mesas, bien sombreado,
pa comer y descansar, antes de darse un buen baño.

El sol no quiso brillar con fuerza ni falta hizo,
porque escondido entre nubes, como jugando al pillar,
mostró color invernizo pero no hizo falta más,
pues calentó de lo lindo hasta que al atardecer
amenazó con llover, y el termómetro marcó tal fresco,
que hasta frío hizo.

Tapados con las toallas, esperamos que el reloj
marcara la hora pactada de regresar al confort
del autocar que, con tiento y destreza, el conductor,
maniobrando con soltura, sacó del aparcamiento
llevándonos al hotel que, con nombre “Los Acebos” ,
asentado en Arriondas , cuatro estrellas y muy nuevo
nos esperaba ya listo. Rápido fuimos subiendo
a dejar el equipaje y disfrutar del paisaje, del entorno
y del buen alojamiento.

Tras una ducha y relajo, bajamos al comedor
donde una cena bien rica tomamos con apetito,
y después un paseíto por aquel pueblo asturiano
a orillas del río Sella, famoso por el descenso
que en canoa se realiza algunas veces al año.

Luego un montón de alaejanos llenamos de risa y juerga,
con trinos y gorgojeos, la terraza en la que holgamos,
cuando llegaron las doce rompiendo el aire cantando
a Teodoro que tuviera un muy feliz cumpleaños.

Pasó la noche tranquila para los más mojigatos,
mientras jóvenes y recios dieron ruido sin recato
con ganas de mucha juerga, pasillo arriba y abajo,
poniendo el nervio de punta al que estaba descansando.
Yo aquí no me quejaré, de hecho no me estoy quejando,
pues dormí como un bebé, toda la noche soñando.

Después de desayunar, volvimos al autocar
pa seguir lo programado, con buena temperatura,
con el cielo encapotado. Fuimos primero a Colunga
luego una playa, “La Griega”, de arena fina avistamos.

Unos se fueron al agua; otros, pasando del baño,
fuimos subiendo animosos por un camino escarpado
para ver y tirar fotos, que hay huellas de dinosaurios
que, impresas en varias rocas, llevan millones de años.

Después de tomar sidrina, en un sin par restaurante,
emprendimos el camino a un pueblo llamado Lastres
de empinadas callejuelas, con muy hermoso paisaje
y de difícil acceso a tascas, fondas y bares.

Por ser el camino estrecho no había lugar ni modo
de buscar el acomodo para tan grande cabina,
y en lo alto de un repecho paró y nos bajamos todos,
corriendo como conejos, buscando un bar con inquina,
porque en aquel lindo sitio los bares estaban lejos
y el hambre ya era canina.

No tuvimos más remedio que comer con gran premura
aunque muy ricos manjares, pues teníamos poco tiempo
y el autocar sin remedio permaneció a la otra punta.
Rotos, con la lengua fuera, subimos aquellas cuestas
y empinadas escaleras hasta llegar al vehículo
quemando las calorías, sudando y con agujetas,
acumulando cansancio para dormir buena siesta
y dando gracias muy hondas que el sol nunca estuvo claro,
pues, de haber lucido espléndido, nos habría deshidratado.

El viaje de regreso se hizo antes de lo pactado
para que los futboleros, que lo venían barruntando,
miraran ganar a España, la copa; que sí, ganaron
pero hasta llegar a verlo, aún faltaba mucho rato.

Eran muchos los kilómetros que hasta casa nos quedaban,
un buen sueño, la película, que fue como siempre: mala.
Antes de arribar al pueblo, a Benavente el fiero autobús llegaba,
con los hinchas impacientes que al punto el reloj miraban,
pues por culpa del tacógrafo fue más larga la parada.

Por fin al pueblo llegamos para jalear a España,
que Eurocopa, como dije, la ganó frente a Alemania,
pero el gol que dio victoria no lo vimos en directo,
lo tuvimos que escuchar, camino de la ciudad,
en el radio que el vehículo llevó todo el rato puesto.

Llegamos al fin tranquilos, puntuales, sin novedad
al lugar del que partimos y con prisa despedimos
a compañeros de viaje, cogimos el equipaje
y regresamos a casa con ganas de descansar,
de relatar lo vivido, lo bien que habíamos comido,
el hotel, el mar, las playas, y hasta las cuestas canallas
que en Lastres subimos raudos,
las huellas de dinosaurios y el único gol de España,
jaleado en el autocar, que sirvió para ganar
a la estirada Alemania.