miércoles, 9 de marzo de 2016

EL DÍA QUE YO ME MUERA

17-01-2016

EL DÍA QUE YO ME MUERA

 El día que yo me muera, no quiero ver a mi vera,

a los que me hicieron daño, o a los que, al pasar los años,

olvidaron mi existencia.

 

Que no lloren falsamente, pues lo harían solamente,

para que el mundo los viera.

O quizás arrepentidos, de saber lo que he sufrido,

Por sus injustas condenas.

 

Ese día dará igual: que hablen de mí lo que quieran,

Pues no podré defenderme.

A los que fingen quererme, caigan sus caretas necias.

 

No me llore quien me quiere, que, aunque levante mi vuelo,

lo haré muy a ras de suelo, convirtiéndome en estrella,

que alumbre vuestro recuerdo.

 

No tengo previsto en breve,

dar por concluso o finito, mi caminar por la tierra,

pero soy muy precavida y sé que, en cualquier momento,

pueda llegar de sorpresa, esa visita que, a todos,

más tarde o temprano llega.

 

Sabed que he amado mucho, jamás me harté de reír.

Conocí el sufrimiento de a quien amé, ver partir.

Me he sentido muy amada, querida y hasta importante,

cuando rodeada de gente, no dejaban de halagarme.

 

También miré en las miradas, de algunos que me adulaban,

falsedad, rabia y deseo, de mirar mi decadencia,

por escribir lo que siento y no era lo que ellos piensan.

Tiempo me sobró y el tiempo, al pasar dio buena cuenta.

Los miré hundidos, solos, muertos en su propia mierda.

 

En poco me equivoqué:

si escribí lo que escribí, fue siempre lo que sentí.

No difamé, ni mentí. Siento si a alguno ofendí,

aunque a ninguno injurié, cual me injuriaron a mí.

 

A quien quise, amé sin medida, ellos saben quiénes son.

Procuré que a mi lado no faltara, la risa, la diversión.

Dejar un grato recuerdo en la gente que me importa,

Un olvido, un ¡que te zurzan! A quien nunca me importó.

 

Ojalá tuviera tiempo de deciros uno a uno,

que, grato fue conoceros, quereros, hasta admiraros.

Dar gracias por tantos ratos en que me hicisteis feliz.

Levantaré la última copa, para brindar por la vida,

que a vuestro lado viví.

 

A los que vengan, a dar de cabezada un cumplido,

el día de mi funeral,

No vengan, si no es conmigo, cuando yo os pueda mirar.

Celebrando que la vida, un día nos juntó al azar,

Pasamos muy buenos ratos, que en recuerdo quedarán,

 

Pero si os causa fastidio, perder vuestro tiempo un rato,

no lo hagáis, no sería amigo, y un por cumplir, nunca es grato.

Que no agradezco cumplidos, sólo cariño, y si me queréis, abrazos;

pero ahora, estando viva, que es cuando puedo abrazaros.

 

Quisiera ver a mi gente,

agradecer los momentos que con ellos compartí.

Aunque sé que es imposible que me pueda despedir,

pues que nadie conocemos, el momento de partir.

 

No quiero Misas ni ritos.

Las flores que me adornen, sean siempre vuestro cariño.

No guardéis mi cuerpo yermo en un frio cementerio.

Tan sólo quiero vivir, en vuestro grato recuerdo,

igual que viven conmigo, los amores que se fueron.

 

Por eso aquí mi legado: mi sonrisa y franco abrazo,

por si hubiera de marchar.

Me despediré tranquila, pues me iré muy complacida,

Plena de amor y amistad.

 

PUBLICADA: 09/03/2016

https://el-rincon-de-mis-poesias.blogspot.com/2016/03/el-dia-que-yo-me-muera.html


martes, 9 de febrero de 2016

AMOR DESESPERADO


22‑08‑1987

AMOR DESESPERADO

 

Yo me quedé prendida en tu mirada,

sin poder resistir el fuego de tus ojos,

y te esperé impaciente hasta la madrugada,

por mirarte de cerca, sin miedo y sin sonrojos.

 

Tu caminar sereno me enloquece,

saber que no eres mío enturbia mis sentidos,

al pensar que tu amor ya no me pertenece,

porque fuimos juguetes de un cruel destino.

 

Mis ojos surcados de profundas ojeras,

como dos grandes lagos de mirar sereno,

tu desdén me corta como agudas tijeras.

No consigo poner a mis sentidos freno.

 

Querer y no poder acariciarte,

sentir y no sentir lo que yo siento,

cambiar de parecer a cada instante,

y olvidarte no puedo ni un momento.

 

Prueba más que fehaciente: Además de escribir verdades, también puedo inventar sentimientos en forma de poema (o novela). Nunca existió tal “AMOR DESESPERADO”. Escribí esta poesía viendo pasar un borracho mientras esperaba a unas amigas en la plaza. Agarré una servilleta de papel y sobre la marcha la escribí antes de que él desapareciera de mi vista. 

Ironicé “Prendida en tu mirada” porque él la llevaba perdida.

“Tu caminar sereno me enloquece” porque el hombre caminaba muy inestable debido a su embriaguez.

“Mis ojos surcados de profundas ojeras” porque las de él llegaban a su ombligo.

“Tu desdén me corta como agudas tijeras”. Evidentemente ni me miró; ni falta que hubiera hecho.

“Querer y no poder acariciarte” … Me pareció un bonito final para un poema tan mentiroso.

El borracho no me da la gana publicar su nombre.