31 DE ENERO: ASOMÉ POR UN BOQUETE
Un treinta y uno de enero, del año cincuenta y siete,
asomé por un boquete sin saber lo que había fuera.
No aparecí caminando, primero saqué la cabeza,
el médico le dijo a mi madre: aquí tienes este trasto:
una niña más bien fea.
Morena de pelo y tez, así mi madre decía:
es bien feíta, en verdad,
con lo guapo que es mi niño, qué fea me salió la niña.
Yo me miro en foto y pienso:
lástima madre querida, para verme como soy,
que no existieran lentillas.
En fotos me miro y digo: ¡¡Vaya niña más bonita!!
Antes del año, aquí os muestro, estaba bien regordita.
Crecí creyéndome fea, ¡¡Porque el médico lo diga!!
Ahora soy una señora con 69 piñas,
con mis cosas, mis delirios, mis escritos, mis pamplinas.
Vivo aferrada al cariño de mis chicos, de mis nietas y mis hijas.
Por buena: soy del montón. Millonaria: soy muy rica,
no en caudales ¡vive Dios! Pero tengo lo mejor:
un cielo lleno de estrellas que me alumbran, que me guían,
en la tierra, mil amigos y el amor de mi familia.
A toda mi buena gente, os deseo un magnífico día de mí cumpleaños.

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