31-01-2026
24 HORAS COMPLETAS… MILES DE BESOS Y ABRAZOS
Relato de un bonito cumpleaños
24 horas completas de un cumple que ya ha acabado.
Momentos para el recuerdo de un día bien disfrutado.
Empezaba como todos: con los sueños rezagados,
a las cero, cero en punto, miles de besos y abrazos,
en forma de frases bonitas, cargadas de cariño y amor por anticipado.
Luego, la noche, los sueños, con reparador descanso,
esas horas también cuentan, son también de cumpleaños.
Se han esfumado las nubes, las tormentas se han marchado,
el 31 de enero, por fin amanece soleado.
Brilla el sol en cielo azul, como en días de verano,
aunque al abrir la ventana, el frío era soberano.
El amanecer llegaba con los primeros regalos:
opíparo desayuno, que mi niña ha preparado,
sin gluten, sin lactosa, con miles de besos y abrazos.
Cantata de “Las Mañanitas”, de un Mariachi mexicano.
Los montones de mensajes, llamadas y garabatos,
llenas de frases bonitas, en fotos de años pasados.
Una comida en familia, con todo su amor en mis manos.
Son mi pasión, mi delirio, son mi universo soñado.
Sin yo mover una vértebra, rica comida en los platos.
Regada como es costumbre, de risas, sorpresas, regalos,
cargaditos de cariño, todos muy bien acertados,
siendo, el acierto más completo: ese ratito a su lado.
A la hora de la despedida: miles de besos y abrazos.
Soñando con este día, el día estaba acabando,
por sorpresa, llega un último mensaje: la Diana está sonando,
Mi amigo me la dedica, pues yo la escuché llorando.
Tantas muestras de cariño, me he acabado emocionando.
Ya se marchaba el gran día de mi 69 cumpleaños.
Hago recuento en memoria, contesto a mensajes ¡tantos!
que espero en agradecerlos, ninguno me haya olvidado.
¡¡Qué montonera de amigos, los que me han felicitado!!
El día, empezó con Mañanitas, acabó como he contado:
ilusionada como niña, en día de Reyes Magos,
rememorando mi cumple, admirando mis regalos.
Ya caminando hacia el catre, pues me acuciaba el descanso,
aún sin llegar a la cama, la inspiración me ha desvelado,
como siempre la aprovecho, escribo de cabo a rabo,
esta carta que, en mis sueños, escribí casi soñando,
para no olvidar a nadie, de los que hoy en mí pensaron.
En una nube de estrellas, os agradezco y os mando,
con cariño agradecido, miles de besos y abrazos.
Mª Esther me decía, que haber pasado tan buen día, serían las cosas del Karma… Contesté casi dormida, ya con medio pie en la cama:
Quizás hoy ha sido karma.
Ya me iba yo a la Karma, cansada como una pava,
pero al lavarme los dientes, se agolparon mil palabras,
antes de acostarme tata, he corrido al escritorio,
ya está escribida la carta, que, en formato de poema,
leerás por la mañana.
Las Mañanitas de Vicente Fernández.
La Diana: De Jose Caballero


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